CSIF: la dimisión de la directora de Salud Pública de la Comunidad revela unas diferencias internas que al final pagan los profesionales y la ciudadanía
07 de Mayo de 2020

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), sindicato más representativo en las administraciones públicas y con presencia creciente en el sector privado, considera que la dimisión de Yolanda Fuentes como directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid revela unas diferencias internas en el seno del Ejecutivo autonómico y más en concreto, de la Consejería de Sanidad, que al final pagan los profesionales sanitarios y la ciudadanía.

Pese a que los motivos de la dimisión aún no han trascendido, CSIF no cree que sea una coincidencia que se produzca un día después de que la Comunidad de Madrid decidiera solicitar entrar en la Fase 1 del proceso de desescalada. A nuestro juicio, esta dimisión pone al descubierto que la Comunidad carece de una hoja de ruta clara para afrontar la desescalada con todas las garantías para la población y los profesionales sanitarios.

CSIF considera que Madrid no está preparada aún para pasar a la Fase 1, tanto por los datos epidemiológicos de la región a día de hoy como también por el déficit importante tanto de recursos como de personal que arrastra Atención Primaria desde mucho antes de esta crisis sanitaria. De hecho, la Estadística de Gasto Sanitario Público de 2018, publicada por el Ministerio de Sanidad esta semana, coloca a Madrid como la comunidad autónoma que menos gasta en Atención Primaria, al dedicar sólo el 11,5% del total del gasto sanitario público, frente al 17,4% de Andalucía o el 17% de Castilla-La Mancha.

Desde CSIF Madrid entendemos que, teniendo en cuenta que la Comunidad ha sumido a la Atención Primaria en un estado de abandono previo con una significativa falta de recursos, la Administración autonómica debe poner el foco en el protagonismo que deben adquirir los servicios primarios de salud para evitar que se produzca un nuevo foco de contagios.

Creemos que se precisa una reorganización integral y urgente que refuerce la Atención Primaria y Salud Pública, ya que van a tener “un papel clave” en la detección precoz de nuevos casos y la vigilancia y seguimiento de sus contactos y entorno. La atención primaria siempre es la puerta de entrada al sistema sanitario de cualquier enfermedad y ahora también lo será del coronavirus.

Desde CSIF dudamos que, a día de hoy, se cumplan las exigencias mínimas en cuanto a material de protección y realización de pruebas. Otra cuestión que preocupa a CSIF es la situación de las plantillas y las miles de bajas que se han registrado por contagio. Las plantillas siempre están al límite, más ahora en esta situación de crisis (tenemos 44.000 personas contagiadas y miles de bajas sin cuantificar) y aunque la presión hospitalaria haya descendido debemos estar preparados ante una posible nueva oleada.

Además hay que afrontar la lista de espera generada a la de por sí elevada demora en pruebas asistenciales e intervenciones, sin olvidar que las plantillas están exhaustas (hacen falta relevos, coger días libres, festivos y obviamente sus vacaciones cuando llegue el verano).

Esta crisis ha puesto encima de la mesa también la precariedad de muchos profesionales de la sanidad. Muchos/as profesionales ganan poco más de 1.000 euros, afrontan jornadas superiores a las 8 horas y las contrataciones realizadas estas semanas lo han puesto mucho más en evidencia. Por no hablar de las notables diferencias salariales entre comunidades autónomas.