La guardia de una enfermera de Madrid vale tres veces menos que la de una del País Vasco, según un estudio de CSIF
- La Sanidad destruye 50.000 empleos en dos meses en toda España y afronta la llegada del frío en niveles cercanos a la crisis
18 de Noviembre de 2019

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), sindicato más representativo en las administraciones públicas y con presencia creciente en el sector privado, ha presentado hoy un estudio que subraya las diferencias retributivas del personal sanitario entre comunidades autónomas, según el cual la Comunidad de Madrid estaría a la cola tanto en el valor de las guardias de enfermeras como en las guardias de los médicos de familia.

En este sentido, el informe revela que una enfermera de Madrid cobra 7,43 euros la hora de guardia laborable, casi tres veces menos que una del País Vasco (20,63 euros la hora). En el caso de los médicos de familia pasa prácticamente lo mismo, ya que Madrid es la comunidad que peor paga sus guardias, al abonar 11,5 euros la hora, por los 28,26 euros la hora que paga Murcia o los 27,98 que paga Castilla La Mancha. Es decir, un médico de familia en Murcia ganaría por el mismo número de guardias 1.441 euros, mientras que en la Comunidad de Madrid ingresaría solo 586,76 euros por el mismo trabajo.

El estudio de CSIF analiza el concepto de las horas de guardia, aunque las diferencias salariales superan ampliamente la media de 700 euros si se tiene en cuenta la gran disparidad de conceptos retributivos dependiendo de donde se trabaje.

El futuro Gobierno debe tener muy claras sus prioridades en materia sanitaria ante la nueva legislatura. Exigimos un marco retributivo homogéneo para acabar con los profesionales de primera y de segunda categoría; unas condiciones de trabajo dignas; medidas contra la precariedad; una reducción de la alta tasa de temporalidad y planes de ordenación de recursos humanos para prestar una asistencia sanitaria adecuada a la población.

50.000 empleos menos

Por otra parte, CSIF también ha alertado de que la Sanidad española ha destruido un total de 50.000 empleos desde el final de verano (septiembre y octubre), según datos de la Seguridad Social. A esta cifra se une una tasa de temporalidad del 23 por ciento que marca récords, muy cerca de la que se registra en el sector privado.

CSIF lanza una voz de alerta ante la situación de vulnerabilidad y deterioro que sufren las plantillas de nuestro Sistema Nacional de Salud y que inciden directamente sobre los niveles de calidad que reciben los ciudadanos cuando acuden a los centros de salud, a las urgencias hospitalarias o que se encuentran a la espera de una prueba o intervención quirúrgica.

Además, a estos datos tenemos que añadir el retraso en las ofertas de empleo público. De las casi 145.000 plazas temporales que se cuantificaron en 2017, tan solo se han ejecutado el 50 por ciento y de las ejecutadas, todavía hay miles de profesionales pendientes de su incorporación a su puesto de trabajo.

Desde CSIF, estimamos que a fecha de hoy hacen falta como mínimo unos 117.000 profesionales sanitarios en todo el país, una cifra que resulta de las plazas pendientes por salir y de los puestos de trabajo destruidos por las tasas de reposición en las distintas CCAA.

En Madrid se prescinde de médicos en el SUMMA 112

En Madrid, ante la implantación de los recursos denominados Soporte Vital Avanzado de Enfermería (SVAE) en el SUMMA 112 y la futura implementación de sus procedimientos operativos, se ha abierto la vía a que el personal médico sea prescindible en la atención a las emergencias, lo que a juicio de CSIF puede tener como consecuencia su supresión en el resto de dispositivos asistenciales en la atención a las emergencias sanitarias de una manera habitual. Esta posibilidad es cada vez mayor debido a la escasez de personal médico para cubrir las contingencias cotidianas que surgen en este personal.

Para CSIF no existe legislación alguna que ampare concretamente la ausencia del personal médico en la atención directa de las emergencias sanitarias, máxime cuando el concepto de atención se refiere al contacto directo profesional-paciente.

Esta situación es inadmisible para un servicio básico de nuestro Estado del Bienestar, teniendo en cuenta además que nos encontramos en plena ola de frío y en el desarrollo de la campaña contra la gripe, con el consecuente incremento de la presión asistencial.

Por comunidades autónomas, este déficit de personal se traduce en: que no cubran bajas o libranzas; incremento de las listas de espera con miles de personas pendientes de intervenciones quirúrgicas ante la escasez de especialistas; quejas de profesionales por la presión asistencial; operaciones que se posponen; quejas de pacientes; agresiones verbales y físicas a personal sanitario; o cierre de plantas.