PRENSA OPINIÓN_ ARTÍCULO REVISTA MAGISTERIO La selección de los mejores
22 de Abril de 2015

Todos los agentes que intervienen en la educación están comprometidos con las mismas ideas. La calidad, la modernización didáctica o el fomento de los valores democráticos son valores proclamados por la inmensa mayoría de los partidos políticos, sindicatos, responsables de la Administración, profesores, padres y alumnos.

Igual ocurre con los sistemas de acceso a la función pública. Unánimemente se afirma que se deben seleccionar a los mejores. Pero, ¿cómo? La dispersión de sistemas autonómicos no ayuda a la adopción de medidas coherentes y sensatas. Vaya por delante que aquella promesa electoral del partido en el Gobierno, que abogaba por una homogeneización del acceso a través del mal llamado Mir educativo, han caído en saco roto. Este proyecto tenía un espíritu positivo: acabar con la babélica e injusta situación actual. Sin embargo, erraba en algo: a diferencia del Mir sanitario, que es una prueba de habilitación para especializarse, las oposiciones están orientada a la selección. Podría haberse subsanado esto y haberse puesto en marcha el proyecto. Las buenas intenciones chocaron contra la muralla china de las taifas autonómicas.

Otra cuestión sería que ese Mir se orientase hacia una prueba habilitadora de la labor docente, tanto en los centros públicos como en los privados. Esta habría de ser previa al proceso selectivo de acceso a la función pública docente. Solo así tendría sentido. En fin, divagaciones teóricas.

En la práctica nos encontramos lo de siempre, es decir, el desbarajuste autonómico. Ya no sólo sistemas de contratación de interinos antitéticos, sino que en el mismo examen o en el baremo de méritos del concurso-oposición esa diversidad normativa luce sus mejores y más arbitrarias galas. Alguna comunidad incluye prueba de cultura general, que luego da a conocer en forma de antología del disparate, para escarnio de los opositores; otras valoran las publicaciones y los cursos de formación. Eso sí, cada una intentando diferenciarse del vecino en aras de la selección de los mejores.
Resulta pintoresco, por utilizar un adjetivo suave, esta dispersión, toda vez que los funcionarios docentes todavía (supongo que en contra del designio implícito de los gobernantes) constituyen cuerpos de carácter nacional. Lo que se haga en una taifa influye y repercute en las otras. Pondré un ejemplo. La convocatoria de cátedras en Valencia el año 2010 (488 plazas para Enseñanza Secundaria; 12 de Escuelas Oficiales de Idiomas) contrasta con la ausencia de este tipo de convocatoria en Madrid durante los últimos diez años. Los nuevos catedráticos valencianos podrán concursar a la capital del estado y tendrán todos los derechos inherentes a su cuerpo, siendo privados los docentes madrileños de acceder a los mismos. Claro que se puede optar por el camino opuesto: no reconocer nada ajeno, desconfiar de lo que se hace en otra taifa. Estamos ante el caso de las habilitaciones lingüísticas. El contrasentido de un sistema autonómico en este importante ámbito, con diversos grados de exigencia en la titulación, profundiza en esa dispersión que, a mi juicio, atenta contra la igualdad y constituye un motivo más de la vergüenza hispánica.

Comunidades autónomas donde los inspectores accidentales se les exige estar destinado en ella, mientras que en otras no se aplica esa restricción; cursos formativos que tienen una validez diversa de créditos cumplimentando las mismas horas; profesionales que, realizando la misma función, reciben un sueldo variable según la comunidad que les pague…¿Para qué continuar enumerando las rayas del viejo tigre?

En conclusión, lejos de unificar un sistema de acceso, que se orientase a una selección según los principios de igualdad, mérito y capacidad, las diversas administraciones (unas más que otras, todo sea dicho) han acentuado sus particularidades. Tanto el funcionario en prácticas como el funcionario interino han debido sortear unos requisitos, en gran medida caprichosos, de la taifa donde prestan servicios.

Eso sí, todos los territorios buscan la selección de los mejores. Al menos, eso dicen.

Javier PÉREZ-CASTILLA
Vicepresidente CSI-F Enseñanza Madrid

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