La justicia obliga al Ayuntamiento de Alcorcón a readmitir a un trabajador de Esmasa que fue despedido tras pedir una excedencia
09 de Febrero de 2017

Los servicios jurídicos de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), sindicato más representativo en las administraciones públicas y con presencia creciente en el sector privado, han conseguido que el Juzgado de lo Social número 2 de Móstoles declare nulo el despido de un trabajador de la Empresa de Servicios Municipales de Alcorcón (ESMASA), que se llevó a cabo poco después de que pidiera una excedencia voluntaria, la cual fue denegada. Este empleado impugnó judicialmente esta denegación y fue despedido tan solo unas semanas antes de la celebración del juicio.

Precisamente, la magistrada enlaza esos dos hechos, el despido y la impugnación del rechazo a su excedencia, en los fundamentos jurídicos de la sentencia para explicar el motivo real del despido de este trabajador, que era y es delegado de CSIF en ESMASA. "(...) la decisión de despedir al demandante no obedece a una justificación objetiva y razonable de que su conducta fuera merecedora de un despido disciplinario. Por el contrario, se evidencia que la decisión disciplinaria derivaba de esa previa solicitud de excedencia voluntaria, denegada, e impugnada judicialmente", señala la sentencia.

La empresa municipal comunicó a este trabajador su despido por motivos disciplinarios en febrero de 2016, por inasistencia al trabajo los días 26, 27, 28, 29 y 30 de octubre de 2015. Previamente, el 8 de octubre de ese año, este empleado de ESMASA había solicitado la excedencia, la cual le fue denegada, lo que motivó la impugnación del trabajador y la solicitud de papeleta de conciliación. El juicio sobre la impugnación de la excedencia estaba fijado para marzo de 2016, pero no pudo celebrarse al ser despedido unas semanas antes.

ESMASA le comunicó su despido el 8 de febrero de 2016, cuando estaba de baja por depresión y ansiedad debido a la persecución de la que se sentía objeto. La magistrada señala en su sentencia que el demandante ha aportado "indicios suficientes" de que nos encontramos ante una vulneración de la garantía de indemnidad, ya que la demandada, ESMASA, "no ha probado que esa acción disciplinaria tuviera un sustento razonable".

Es decir, la empresa le acusó de no asistir a su puesto de trabajo durante cinco días presentando como única prueba un registro presencial del que el trabajador nunca había formado parte, pero el demandante demostró, a través de los testimonios de tres trabajadores "con puestos de trabajo de responsabilidad", que "en los días indicados en la carta de despido" éste se encontraba en las dependencias de la empresa. En esos cinco días, el demandante incluso acudió a algún acto público con más de cien asistentes del que existen varios videos en diferentes redes sociales en los que se ve al trabajador

"Esta información podía y debía haber sido recabada por el instructor y ello con independencia de que hubiera sido requerido el demandante para aportar tal documentación. Con lo cual ya de entrada parece que la decisión disciplinaria adoptada ya estaba así encaminada al conocerse que el actor había impugnado la denegación de la excedencia solicitada", añade la sentencia.

La sentencia declara la nulidad del despido del delegado de CSIF en ESMASA, empresa a la que condena a la readmisión inmediata del trabajador y a abonarle los salarios dejados de percibir desde su alta médica, que se produjo el 29 de julio de 2016.

Pese a que contra esta sentencia cabe recurso de súplica ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, la empresa readmitió a este trabajador el pasado 24 de enero, aunque no en las condiciones en las que desarrollaba su labor antes de su despido. Así, aunque su categoría es la de encargado general, ha sido ubicado en una oficina para tres personas en la que sólo caben dos mesas. Igualmente, nada más reincorporarse le obligaron a disfrutar de 31 días de vacaciones, a lo que él se negó.

Pero hay más. El primer Consejo de Administración de ESMASA al que asistió tras su readmisión fue suspendido precisamente por estar él presente. A la siguiente convocatoria ya no fueron invitadas las secciones sindicales, sino sólo miembros del comité de empresa. Ante estas actuaciones, este trabajador estudia denunciar a la empresa por acoso laboral.