(Ceuta) ► El Defensor del Paciente denuncia que la sanidad trata a los ceutíes como “en el tercer mundo”
17 de Febrero de 2013

Carmen Flores critica que los ciudadanos de Ceuta se vean obligados a desplazarse a la península para ser atendidos y sostiene que están “desprotegidos” pero que apenas reclaman

Carmen Flores, presidenta de la asociación El Defensor del Paciente, comparte con EL PUEBLO su visión de la sanidad local. Denuncia que los ceutíes están “desprotegidos” en el área sanitaria, en parte por la cantidad de atenciones para las que necesitan ser trasladados a la península para ser atendidos. Flores reivindica que la administración ceutí debería exigir que los ciudadanos puedan ser atendidos en su territorio. También lamenta que los ciudadanos están poco acostumbrados a presentar reclamaciones.

“La sanidad en Ceuta está bastante mal y sus ciudadanos están muy desprotegidos”, sostiene Carmen Flores, presidenta de la asociación El Defensor del Paciente, durante una entrevista con EL PUEBLO. La activista señala como uno de los principales problemas a los que se enfrentan los ceutíes en el campo sanitario la gran cantidad de intervenciones para las que el paciente necesita desplazarse a la península por carecer en la ciudad autónoma de ese servicio. “La administración ceutí debería retomar esta cuestión, exigir que sus ciudadanos no tengan por qué ir a ninguna parte para ser atendidos, deben tener los servicios que se merecen sin necesidad de desplazarse a ninguna parte”, reclama Flores. “Ni tampoco tienen por qué estar en una lista de espera o tener unos servicios y estar esperando a que otra comunidad les tenga que dar el vista bueno”, agrega. “El Gobierno ceutí tiene la desvergüenza de poner a los ceutíes en esa situación, cuando el primer inconveniente es que no hay agilidad”.

Flores señala que lo más importante son los pacientes, y que los de Ceuta son “iguales a los de otra comunidad”, “Me da mucha rabia porque parece que los ceutíes son del tercer mundo y que si se les atiende en otra comunidad es como haciéndoles un favor”.

Esta situación deriva también, explica Flores, en que cuando al final del año se hace el balance de negligencias por autonomías, los casos de muchos pacientes ceutíes son contabilizados en otros territorios como Cádiz, Málaga o Sevilla, donde hay centros de referencia para la sanidad local. “De Ceuta vienen muy pocos casos, pero por la razón fundamental de que hay un porcentaje muy elevado de pacientes que son derivados, pero eso no significa que Ceuta esté maravillosa, que no lo está, sino que está bastante mal”.

Además, esta práctica conlleva un “gasto innecesario”, puesto que -según explica la defensora del paciente- las autonomías cobran a Ceuta un importe por persona atendida. “Es curioso el empecinamiento que tienen con el ahorro y lo único que hacen es todo lo contrario, van por un camino tan irreal que al final se gasta el doble de dinero”, matiza.

La importancia de reclamar

Flores también lamenta que los ceutíes están poco acostumbrados a quejarse. “Creen que sirve de poco reclamar y tienen miedo de no ser atendidos si lo denuncian”, explica la defensora, quien añade que mucha gente se pone en contacto con ella para “desahogarse”, cuando esa no es la función de la asociación, sino la de defender legalmente al paciente. “Tenemos lo que nos merecemos, la ciudadanía debe saber que si no nos apoyamos todos, esto no va a funcionar; sólo hay que ver en qué lugar estamos ahora en Europa con la sanidad cuando éramos un país de referencia”.

El Defensor del Paciente considera que la situación se está “agravando” porque se está “derrochando el dinero en otras cosas”, mientras que no se destina a la sanidad, “que es lo más importante, porque está en juego la salud y la vida”. “Hay que invertir en sanidad porque es el ahorro mayor que puede tener una administración, pero en lugar de pensar con la cabeza, sólo piensan con el bolsillo, sin entender que cuánto más se masacre al ciudadano, peor vamos a estar”, incide Flores, quien augura “una sanidad para ricos, personas pudientes, y otra para pobres, como indigentes”. “No se puede presumir de un país democrático, que tiene igualdad, porque es una farsa tan grande que ni siquiera se la creen ellos”, concluye.

elpueblodeceuta.es

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