“La vuelta al cole sí que es una cuesta empinada y no la de enero”
12 de Septiembre de 2011

Como el más aplicado de los alumnos de matemáticas, cada padre, cada madre, sabe muy bien, sin desviarse una décima arriba o abajo, lo que marca la calculadora de la mente, la frialdad de las cuentas que arrojan los bolsillos: “Ésta sí que es una cuesta empinada y no la de enero o las cuestas de Ceuta”, bromea Fátima, y lo hace, adrede, para soliviantar las penurias que se producen cada vez que los niños regresan al cole.
El de Fátima, alumno del colegio público Andrés Manjón, sito en calle Linares, que comienza primero de Educación Primaria, ha costado “unos setecientos euros, porque entre los libros de texto, los materiales escolares y la ropita que siempre se estrena al comenzar cada curso se va un buen dinero, casi el del mes”.

La mochila del chico, ya llena, “sólo a falta de uno o dos libros que están a la espera de que el porfesor los ratifique”, encuentra sitio para el libro de texto ‘Tengo todo’, de la Editorial Anaya; para ‘Aprendo a leer’, de la misma editorial o para el libro de lectura ‘Tico-tic 1’. “Eso sólo en lengua”, se apresura a señalar Fátima, que a continuación señala con el dedo la mesa.
Sobre ella, se extienden el libro de inglés ‘Find ou’, de la editorial Macmillan; el de música, libro de primer nivel; o el de releigión islámica ‘Descubrir El Islam’, de la editorial Akal, “libros de precio elevado algo que dejaría de tener importancia si el chico aprende, lee, aprueba y se lo toma en serio”, dice la madre mientras, a su lado, el pequeño hace una mueca que mezcla picardía y compromiso a partes iguales.
“Esteban”, dice el padre, de idéntico nombre, “sale un poquitín más barato, bueno, mejor dicho, menos caro que el hermano, José, al menos en cuanto a libros se refiere”, porque mientras los libros del pequeño, de tres años y por tanto alumno de educación primaria, “no llegan a los cuatrocientos euros, el del mayor –de segundo de educación primaria– sobrepasa los seiscientos”.
Las cuentas que hace Esteban, son el resultado de la diferencia que hay en el precio de ‘Caravana de lecturas II’, Sopa de libros’ o ‘Un tren cargado de Misterios’, libros de segundo de educación primaria, con los de educación, algo más asequibles: ‘Proyect Papapapú’, de la editorial Algaida, o ‘Cuadernos de grafomotricidad 1 y 2’.
Aprovechando que la papelería ‘Ayala’, en la calle Real, está situada en un lugar estratégico, ya que en un radio de pocos metros, a penas dos manzanas, se encuentran tres centros –el colegio Beatriz de Silva, el Lope de Vega y el Andrés Manjón–, nos interesamos acerca del dinero que cuesta el material de texto en uno u otro centro: “No hay mucha diferencia”, indica Mari Carmen, propietaria de la papelería, “porque el precio suele estar estipulado y si varía en un centro u otro, se trata de una diferencia de dos o tres euros” .
De esta manera, y como algo aproximativo, los libros de, por ejemplo, un estudiante de Secundaria, del colegio público Lope de Vega, costarán más o menos lo mismo que los del colegio La Inmaculada: ‘Lengua y literatura’, editado por Alagida para alumnos de primero de ESO, unos treinta euros; educación física, unos veinticuatro euros; francés de tercero de ESO, veintiséis con cincuenta céntimos; o educación para la ciudadanía, unos veintiún euros.
“Nuestros cálculos”, determina Mustafa Mohamed, presidente de la Federación de Asociación de Madres y Padres –FAMPA–, “dicen que los padres de los alumnos de Infantil se gastarán cuatrocientos euros; los de Primaria, quinientos euros; y los de Secundaria seiscientos euros”.
No obstante, y tal y como indica, Dayal Badammal, presidente de libreros de la ciudad, “hay que tener en cuenta algunos factores que aminoran el gasto de los padres, como el hecho de que en algunos colegios se han respetado los libros de un curso a otro o la ayuda de asuntos sociales u aquellas asociaciones que recogen libros de cursos anteriores para que lo disfruten los alumnos cuyos padres anden muy apurados económicamente, situaciones que no evitan que nosotros, los libreros, estemos haciendo, como cada año una excelente cobertura para que todos los chavales tengan todo a punto desde el primer día y con los mejores materiales posibles”.
Para ese día de inicio, muchos de los alumnos ceutíes, ya irán vestidos como es debido, con el uniforme que en cada caso se exija, y por este motivo, pasear una de estas mañanas por las calles donde se encuentran las tiendas de ‘Luna Public’, es algo así como un primer ensayo con vistas al día de la presentación. Abuelos, padres e hijos, se prueban camisetas, pantalones cortos, chamarretas deportivas con el escudo del centro en cuestión o incluso, como es el caso de alguno de los chavales, con su propio nombre tumbado en la espalda de la prenda nueva: “Muy bonito todo”, dice una mujer, “pero muy caro; éstas cosas deberían estar subvencionadas al cincuenta por ciento por el Estado”.
Entre libros de textos, materiales escolares, como lapiceros, cuadernillos, mochilas o estuches, y ropa de estudios o uniformes, el presupuesto medio, coinciden todas las partes en determinar –padres, comerciantes y profesores–, es de ocho cientos euros, cantidad que se carga a la espalda como una pesada mochila mientras se sube una cuesta que no es la de enero pero que algunos ya consideran que es aún más empinada: la cuesta de la vuelta al cole.

Manual imprescindible a seguir por el alumno aplicado

1 Intenta que la mochila sobresalga lo menos posible de tu espalda.
2 Las mochilas con ruedas son una buena alternativa a la mochila de siempre. Eso sí tampoco hay que sobrecargarlas...
3 Si eres un clásico y prefieres las de toda la vida, escoge una que tenga tirantes extensibles lo más anchos y acolchados posible.
4 Abróchate el cinturón, así distribuirás mejor el peso y tu espalda sufrirá menos.
5 Identifícala con tu nombre y tus señas para que puedan localizarte si la pierdes.
6 1ª ley del mochilero: no cargues con objetos innecesarios, llénala sólo con los materiales con los que vayas a trabajar ese día y ¡no te olvides de los libros!
7 2ª ley del mochilero: la mochila se llena de dentro hacia fuera, colocando lo más pesado y plano pegado a la espalda. Ayudarás a repartir mejor los pesos y a que no se te clave.
8 Aprovecha todos los compartimentos que tengas para organizar los materiales. Así lo encontrarás todo a la primera.
9 Tu libro de bitácora: lleva siempre contigo un cuaderno o agenda para anotar los deberes y encargos.
10 Déjala preparada antes de acostarte, consultando en el horario los libros y materiales que necesitarás.

Olav Orts