CSI·F Contra la limitación al 10% de la tasa de reposición en educación.
09 de Enero de 2012



NOTA DE PRENSA SOBRE LA LIMITACIÓN AL 10% DE LA TASA DE REPOSICIÓN EN EDUCACION
La Enseñanza Pública pierde consideración para el Gobierno de Rajoy

El Decreto de Medidas Urgentes en Materia Presupuestaria y Financiera del pasado 30 de Diciembre ha situado en el 10% la tasa de reposición para la oferta de empleo público en el sector de la educación para 2012, algo que sorprende especialmente cuando, desde distintas consejerías del Partido Popular, se criticó el año pasado la reducción de la tasa de reposición al 30% por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Frente a lo que puede parecer una ventaja sobre otras administraciones públicas, la reducción de la oferta educativa al 10% (en todo caso no se garantiza este porcentaje, pues queda supeditado a las disponibilidades presupuestarias), resulta en la práctica una congelación encubierta.

En Castilla y León, se produjeron durante el año 2011 un total de 478 jubilaciones entre el profesorado que imparte docencia en Institutos, Escuelas de Idiomas, Conservatorios y Escuelas de Artes. Si se aplica el 10% de la tasa de reposición que impone el Gobierno, la Oferta de Empleo Público de este año en nuestra Comunidad no podría superar las 48 plazas. Teniendo en cuenta que el profesorado de estos centros se distribuye en un total de 144 especialidades, resulta obvio el callejón sin salida en el que el Gobierno pone a nuestra Comunidad.

Sin embargo, al comenzar el presente curso académico la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León convocó un total de 1.513 plazas vacantes para profesorado interino. Si a esas vacantes añadimos las jubilaciones que pueden producirse a lo largo de este curso, podríamos alcanzar una cifra cercana a las 2.000 plazas posibles para la Oferta de Empleo de este año. De no producirse una oferta de empleo adecuada, la tasa de interinidad, actualmente en el 11’94% en estos Cuerpos Docentes, llegaría a límites inadmisibles.

Tampoco se ha tenido en cuenta la especificidad del sistema educativo, ya que, en Educación las vacantes no se van a quedar sin cubrir: no se puede dejar un aula repleta de niños sin maestro, ni a un grupo de 35 adolescentes que aprendan solos en el aula, por lo que necesariamente habrá que contratar profesorado interino para que los centros puedan abrir sus puertas en septiembre con la mayor normalidad posible. A mayor abundancia, como bien sabe el Gobierno, el interino tiene unos costes ligeramente superiores para las Administraciones que los del funcionario con oposición. Lo único que va a conseguirse, pues, con esta medida es el aumento de la inestabilidad de las plantillas, la precarización del empleo docente y la imposibilidad de los centros de elaborar planes a medio plazo para luchar contra el fracaso escolar.

Por tanto, no es la filosofía del ahorro del gasto público la que induce a tomar esta medida, sino la extensión a todo el sector público de las medidas de recorte que el nuevo Gobierno ha tomado de forma generalizada, degradando con ello a la Educación Pública.

Cuesta entender que se proclame a los cuatro vientos la excepción de la educación en las medidas de ajuste y que luego veamos que en la práctica todo se convierte en papel mojado, poniendo en peligro la calidad de la educación, ya de por sí bastante tocada en nuestro país. Se frustran, por otro lado, las esperanzas de miles de jóvenes que durante años han dedicado su tiempo y su dinero a preparar unas oposiciones que ahora, aunque necesarias, parecen inviables.

Somos conscientes de la crítica situación económica de nuestro país, somos conscientes de la necesidad de ajustar el gasto público a las posibilidades de nuestra situación, y hasta somos conscientes de que todos tenemos la obligación de contribuir a la consecución de estos fines. Pero también queremos hacer una llamada a la responsabilidad de los nuevos dirigentes políticos para que se esfuercen en la búsqueda de soluciones que no sean más de lo mismo y, sobre todo que tengan especial sensibilidad en no poner en peligro la calidad de la educación, ya que eso ni este ni ningún otro país lo puede soportar.