CSIF exige la creación del ‘Estatuto Básico del Bombero Forestal’, ante el inicio de la campaña de incendios
Para que regule la categoría de estos profesionales que se juegan la vida en los incendios.

-En Castilla-La Mancha, alrededor de 1.800 personas conforman la plantilla dividida entre tres empresas: GEACAM, TRAGSA y BRIIFF

-El objetivo es reconocer lo “más básico” para que empresas y administración lo tengan muy claro a la hora de su contratación


02 de Julio de 2018
Alrededor de 1.800 personas conforman la plantilla básica de bomberos forestales en Castilla-La Mancha que, después de muchos años de profesión, aún carecen de un ‘Estatuto Básico’ que regule la categoría y especifique la normativa más básica para que empresas y administraciones lo tengan muy claro a la hora de su contratación.

Por eso, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha exigido hoy la creación de este ‘Estatuto Básico del Bombero Forestal’ ya que, los trabajadores denuncian que “un accidente de trabajo o una enfermedad que podría denominarse laboral, nos lleva al despido sin reconocer esta baja como enfermedad profesional”.

Los bomberos forestales aseguran que Castilla-La Mancha no es de las regiones en las que su situación laboral es “de las peores”, puesto que en la mayoría de los casos se trata de trabajadores fijos o fijos discontinuos.

Sin embargo, sí denuncian la precariedad en cuanto medios materiales y, sobre todo, en el reconocimiento de la categoría.

“Es necesario que se reconozca la categoría de bombero forestal, porque de esta manera se regularía también la equipación que necesitamos, la formación, la salud laboral… y se reconocería como enfermedad laboral los problemas de intoxicación que sufrimos por respirar gases tóxicos, por ejemplo”, aseguran desde CSIF.

Otra de las reivindicaciones pasa por el reconocimiento de la segunda actividad para los trabajadores que no son aptos para la extinción.

PERSONAL. En Castilla-La Mancha, no llega a un centenar el personal contratado por TRAGSA que es quien controla los Parques Nacionales, así como la finca ‘Los Quintos de Mora’ que pertenece al Estado; el resto se reparte en unos 30 componentes de las BRIIF de Cuenca y La Iglesuela (Toledo) y el resto que pertenece a la empresa pública GEACAM.

A esta plantilla, que trabaja en la extinción de incendios los doce meses del año –hay que recordar que la extinción de incendios se previene en invierno- se suman interinos contratados para la campaña de verano.

Pese a ello, los bomberos forestales consideran que se necesitaría más personal, ya que con el ERE de 2012 se despidieron a 400 interinos.

MEDIOS MATERIALES. CSIF considera que se ha mejorado bastante al haber sustituido algunos de los viejos camiones por otros nuevos, pero todavía hay material “de derribo”. “Estamos utilizando camiones que, aunque han pasado la ITV reglamentaria, no son aptos para el desempeño de nuestro trabajo, según Salud Laboral”.

Por otro lado, en lo que se refiere a los medios personales, los bomberos forestales se quejan de que sólo una mínima parte está dotada con cascos de calidad. “Cumplen la normativa, pero no son seguros para los que estamos en primera línea de incendios”, denuncian.

Y, sobre todo, aseguran que desde el desgraciado incendio de la Riva de Saélices se ha aprendido mucho, pero son conscientes de que se juegan la vida en cada incendio y que, ante esta perspectiva, “lo más importante siempre es preservar las vidas humanas”.