CSIF urge a conselleria a proporcionar refuerzos sanitarios e infraestructuras para facilitar una atención cercana
El sindicato condena las últimas agresiones verbales y lamenta que se pueda estigmatizar a toda una ciudad por un incidente puntual
08 de Julio de 2020
CS Pintor Sorolla- fuente:google

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios hace un llamamiento a la proporcionalidad y a la mesura en referencia al suceso del centro de salud Pintor Sorolla, donde tuvo lugar hace unas semanas un incidente protagonizado por un paciente en estado de alteración nerviosa.

“Desde CSIF condenamos, por supuesto, cualquier agresión física o verbal, así lo manifiesta en cada ocasión el sindicato y así lo saben todos los colectivos sanitarios porque esto es una lucha de todos y también de los propios castellonenses”.

En vista del tenso ambiente social por el brote localizado de coronavirus, el sindicato hace su propio llamamiento a la calma y recuerda que, antes de la crisis, CSIF ya había advertido de una falta de recursos personales y de equipamiento de protección que acarrea estas consecuencias. De hecho, CSIF llevará ante los tribunales a la propia conselleria de Sanitat por considerar que su ‘inacción’ podría constituir delito de prevaricación y de homicidio imprudente.


Sin embargo, “el principal problema ahora –aclara CSIF- es que no hay refuerzos de personal, que la gente espera al sol haciendo largas colas a la puerta de los centros de salud, que se han cerrado 12 consultorios en la provincia y que obligan al paciente, ya nervioso y preocupado, a mendigar un diagnóstico médico a kilómetros de su domicilio”. El sindicato considera que ha habido tiempo suficiente para habilitar instalaciones que cumplieran medidas de seguridad pero se ha optado por dejar sin servicio a vecinos como los del barrio San Lorenzo que están “sin centro médico, aislados, estigmatizados y obligados a desplazarse hasta el centro de salud Pintor Sorolla hasta no se sabe cuándo, porque su ambulatorio está cerrado”.

Para CSIF, es la conselleria de Sanitat quien tiene que solucionar este escenario de tensión, porque “no reforzar personal y alejar la atención sanitaria del usuario no es la panacea de las medidas preventivas”.

El profesional médico, por su parte, está haciendo visitas domiciliarias en el mismo coche en el que monta su familia y sin medidas de seguridad, como ya denunció CSIF el pasado 21 de junio cuando la Generalitat Valenciana retiró el flamante servicio de taxis para sanitarios que se prestó apenas unos días durante el Estado de Alarma”.

Mesura y proporcionalidad

El sindicato CSIF, uno de los agentes sociales más activos en las campañas de sensibilización contra las agresiones a sanitarios, asegura que “el relato se están pervirtiendo peligrosamente”. Así, indican desde el sindicato estar en contacto con la asociación de vecinos del barrio San Lorenzo y “están muy dolidos y con razón, porque la mala educación de un vecino que ha tosido sin mascarilla, porque eso es lo que sucedió en Pintor Sorolla, supone estigmatizar a todo el barrio y hay cientos de vecinos que sí están siendo disciplinados y cumpliendo con las medidas de seguridad”. “Hay que señalar a ese vecino que ha amenazado verbalmente y amagó un forcejeo para finalmente toser a la cara de los sanitarios, pero no dejemos que esto genere un conflicto que no existe y ni siquiera ha sido especialmente significativo para el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales”.

CSIF protagonizó recientemente la protesta de condena por la grave agresión con un cúter a un sanitario de Benicarló, “y condenamos igual esta agresión verbal de Pintor Sorolla y las agresiones verbales del Grao, pero también condenamos que se magnifique cualquier suceso y se cree una tensión y un ambiente que no beneficia nada a la relación médico-paciente en plena crisis del Covid19”.