8 DE MARZO
08 de Marzo de 2021

El día comenzaba con un “clásico entre los clásicos”: esa fantástica imagen en que las siluetas de los típicos pictogramas que representan al hombre y la mujer desvelan que lo que ella lleva no es una falda “midi”, sino su capa de súper heroína.

Y continuaba como cualquier lunes: coordinación del equipo para, luego, pasar a resolver las últimas dudas de los opositores en el último día de presentación de solicitudes al proceso, pendientes de que ninguno se olvidase de comprobar su instancia, revisar su pago de tasas, verificar una correcta subida a web de sus documentos… repasando, uno a uno, los casos y particularidades de todos aquellos a quienes habíamos estado ayudando, aconsejando, instruyendo, asesorando… que ningún despiste pueda hacer que se les escape ninguna posibilidad de conseguir su sueño de ver su nombre en un listado que les pueda proporcionar el trabajo con el que han soñado o, quién sabe, su ansiada plaza de funcionario docente.

Babis preparados para nuestra foto: desde la Secretaría de Igualdad nos pedían, a todos los sectores, imágenes con nuestra “ropa de trabajo” para, “con las manos en la masa”, compartir un Día de la Mujer públicamente celebrado.

En nuestra comunidad tenemos la suerte de contar, en el Sector de Educación, con compañeras cuya dispensa es a tiempo completo (salvo una de nosotras, la cariñosamente apodada “media” maestra, por su puesto a tiempo parcial y su condición de profesora de Secundaria, rodeada de “maestronas”, ahora en Sede: no se lo digáis, pero ya casi se tiene ganado el título de “Maestra” entre nosotras, que todos sabemos cuánto significa…). Y en los centros se opta en este momento por la lógica prudencia, lo que hacía completamente inapropiada la fotografía “in situ”.

Y le prestamos un babi para la foto, claro, que en los institutos no se suele utilizar. Precisamente quisimos que llevase el del color del dia: en ella, ese morado luciría más, quizá por estar en un sector docente en el que el porcentaje masculino es mayor, quizá por cobrar allí un significado aún más amplio lo que celebramos hoy, por la edad del alumnado y lo crucial del modelo cercano en la etapa adolescente y preuniversitaria…

La foto salio a la primera: sonreíamos, sabedoras de que “nuestros” opositores tenían todos la tarea hecha, y bien hecha. Tranquilas, preparando nuevas iniciativas para ayudarles y orientarles. E ilusionadas, pues el babi sólo se puede llevar “bien puesto” cuando se trabaja con ilusión. Orgullosas de ser maestras.

Y bajábamos después la escalera y, curiosamente, nos dijimos unas a otras: “jolín, no recordaba yo lo a gusto que se está con el babi”. Nuestra “medio maestra” nos reconoció sentir también algo especial, un “arrope” peculiar… quizá ese mismo que está sosteniendo a los docentes en un curso en el que llevamos, desde el minuto cero, pidiendo que se atienda a nuestros compañeros más allá de la seguridad técnica, porque a veces desearíamos que nuestros superiores también supiesen “vestir un babi”, ¿verdad?

Todo esto nos dio qué pensar, en un día como hoy, 8 de marzo, que el babi que muchas compañeras llevan en el aula (y otras en el corazón) no es sólo para proteger la ropa y para alojar en sus enormes bolsillos todo lo que se pueda alcanzar a imaginar (y a soñar), sino que es, en realidad, esa capa de súper heroína que se viste por vocación, que honrosamente compartimos con muchos compañeros hombres, y que supone toda la entrega y la emoción de dar lo que uno mejor sabe para el cuidado y el aprendizaje de los que empiezan: sean “nuestros” peques desde infantil o los nuevos compañeros que llegan llenos de pasión, para quienes también, e incluso desde el sindicato, tenemos que proporcionar “modelo” de oficio.

Súmate a CSIF: ¡otro modelo de sindicalismo es posible!