PLAN DE DESESCALAMIENTO – GOBIERNO DE ESPAÑA (28/04/2020)
El Gobierno de España coordinará el proceso de transición a la nueva normalidad, el denominado proceso de desescalada. En concreto, el ministro de Sanidad asumirá, en su condición de autoridad delegada en la materia, todas las decisiones que sean necesarias para ir recuperando la actividad cotidiana, laboral y profesional.
30 de Abril de 2020

El Plan establece los principales parámetros e instrumentos para la adaptación del conjunto de la sociedad a la nueva normalidad, con las máximas garantías de seguridad. Ha de servir, también, para proporcionar una hoja de ruta a las administraciones, a la ciudadanía y el empresariado.

El proceso de desescalada ha de ser gradual, asimétrico, coordinado con las comunidades autónomas, y adaptable a los cambios de orientación necesarios en función de la evolución de los datos epidemiológicos y del impacto de las medidas adoptadas. El proceso de desescalada se puede extender en el tiempo en función de la evolución de la pandemia y de la efectividad de las medidas adoptadas

El proceso debe ser altamente participativo, y para ello será fundamental el papel que, en eficaz coordinación con el Gobierno de España, han de desempeñar las comunidades autónomas y las entidades locales en el diseño y ejecución de las acciones a adoptar en función de la evolución de la pandemia. En esta misma línea, se debe contar también con la colaboración y participación de los agentes sociales, para garantizar una reincorporación segura y coordinada al trabajo.

Las fases de desescalada vendrán determinadas por la situación de cada uno de los territorios en cuatro ámbitos principales:

  1. Capacidades estratégicas, que incluyen una asistencia sanitaria reforzada, un modelo eficaz y seguro de alerta y vigilancia epidemiológica, una capacidad de detección y control precoz de las fuentes de contagio y un refuerzo de las medidas de protección colectiva.
  2. Indicadores de movilidad.
  3. Indicadores económicos.
  4. Indicadores sociales.

Por lo tanto, cada territorio podrá avanzar a ritmos diferentes, sobre una base de indicadores comunes para todos y con un conjunto de medidas también comunes para cada una de las fases de la desescalada.

Las incertidumbres existentes exigen un enfoque prudente y una continua revaluación de escenarios, siendo conscientes de que el proceso de desescalada se puede extender en el tiempo en función de la evolución de la pandemia y de la efectividad de las medidas adoptadas.

MEDIDAS ESCALONADAS

Con el fin de garantizar una desescalada con riesgos mínimos para la ciudadanía, es necesario graduar la salida del confinamiento en base a los datos del panel de indicadores. El establecimiento de un sistema gradual, asimétrico y dinámico, fundamentado en datos relevantes, confiables y comunes a todo el territorio, con un seguimiento continuo de la evolución de estos datos, permite ir reaccionando ante el riesgo cuando este aparezca.

Es absolutamente necesario, también, que la ciudadanía no pierda de vista la importancia de auto protegerse y actuar con responsabilidad.

El plan contempla cuatro fases de desescalada que se aplicarán de manera asimétrica, en función del cumplimiento de cada provincia o isla de ciertos marcadores contemplados en un Panel Integral, y por tanto de manera coordinada y siempre adaptable a los datos de cada momento.

Cada una de las fases del Plan de Transición hacia una Nueva Normalidad tendrá una duración mínima de dos semanas y su normativa precisa será desarrollada mediante órdenes del Ministerio de Sanidad.

CRITERIOS PARA AVANZAR ENTRE FASES

El Ministerio de Sanidad decidirá, guiándose por un Panel Integral de marcadores objetivos, la disposición en la que se encuentra cada provincia o cada unidad territorial para avanzar. Se trata de los siguientes criterios:

  1. Las capacidades estratégicas del sistema sanitario, tanto en su vertiente de atención primaria como hospitalaria.
  2. La situación epidemiológica en la zona; es decir el diagnóstico e identificación de la situación concreta de la pandemia.
  3. La implantación de medidas de protección colectiva en comercios, transportes, centros de trabajo y en cualquier espacio público.
  4. Los datos de movilidad y económicos.

Estos marcadores serán públicos, de modo que la ciudadanía pueda conocer los criterios en los que se basan las decisiones políticas que van a determinar la vuelta a la Nueva Normalidad en cada territorio.

Fase 0 o de preparación de la desescalada (hasta el 10 de mayo): Se trata de la etapa preparatoria en la que, además de las medidas de alivio comunes para todo el país, como la salida de menores, se facilitarán pequeñas aperturas en la actividad económica. A modo de ejemplo, esta fase permite la apertura de establecimientos con cita previa para la atención individual de los clientes o la apertura de restaurantes con servicio de comida para llevar sin consumo en el local.

En el ámbito deportivo, se permitirán entrenamientos individuales de deportistas profesionales y federados y el entrenamiento básico de ligas profesionales.

A lo largo de esta Fase 0 se intensificará la preparación de todos los locales públicos con señalización y medidas de protección para preparar el comienzo de la siguiente fase.

Durante esta fase se podrán adoptar medidas que afecten exclusivamente a determinados territorios. En particular, islas sin movilidad exterior y con tasas de contagio prácticamente nulas.

Fase I o inicial (inicio 11 de mayo – duración 2 semanas): A partir del 11 de mayo, en las provincias que cumplan los criterios, se permitirá el inicio parcial de ciertas actividades, principalmente comerciales y con horarios preferentes para mayores de 65 años.

En el sector de la restauración, la apertura de terrazas se limitará a una ocupación del 30% mientras que, en hostelería, la apertura de hoteles y alojamientos turísticos excluirá zonas comunes y contará con restricciones. Al mismo tiempo, el sector agroalimentario y pesquero reanudará las actividades que mantenían restricciones.

Una excepción a esta apertura serán los centros comerciales, por implicar mayores aglomeraciones.

Los centros de culto deberán limitar a un tercio su aforo y en el ámbito deportivo se contempla la apertura de centros de alto rendimiento con medidas de higiene y protección reforzadas, aplicando turnos en lo posible, y también se permitirá el entrenamiento medio en ligas profesionales.

Si la evolución lo permite, esta fase empezará una semana antes, el 4 de mayo, en la isla de Formentera en Baleares y las Islas La Gomera, Hierro y La Graciosa en Canarias, debido a su hasta ahora mínima incidencia de contagios.

Fase II o intermedia (inicio 25 de mayo – duración 2 semanas): Si se cumplen las condiciones y los marcadores estipulados, en restauración, se abrirá el espacio interior de los locales de más de 70 m2, con una ocupación de 1/3 del aforo y garantías de separación y solo para servicio de mesas.

El curso escolar comenzará en septiembre con carácter general, salvo cuando se trate de ofrecer actividades de refuerzo, permitir la asistencia de escolares cuyos padres deban trabajar presencialmente o para celebrar la EBAU.

Igualmente, se prevé la reanudación de la caza y pesca deportiva y en cuanto al ocio y la cultura se reabrirán los cines, teatros, auditorios y espacios similares con butaca preasignada y una limitación de aforo de un tercio.

También serán posibles en esta fase las visitas a monumentos y otros equipamientos culturales como salas de exposiciones y salas de conferencias, con un tercio de su aforo habitual.

Se podrán celebrar los actos y espectáculos culturales de menos de 50 personas en lugares cerrados con un tercio de aforo; y si es al aire libre serán posibles cuando congreguen a menos de 400 personas, siempre y cuando sea sentado.

En esta fase los lugares de culto deberán limitar su aforo a la mitad.

Fase III o avanzada (inicio 8 de junio – duración 2 semanas): En esta fase, la última hasta recuperar la Nueva Normalidad, una vez que se cumplan los marcadores requeridos, se flexibiliza la movilidad general, si bien se mantendrá la recomendación del uso de la mascarilla fuera del hogar y en los transportes públicos.

En el ámbito comercial se limitará el aforo a la mitad, fijando una distancia mínima de 2 metros, y en restauración se suavizarán algo más las restricciones de aforo y ocupación, si bien se mantienen estrictas condiciones de separación entre el público.

CONCLUSIONES

  1. El Plan de desescalamiento no ofrece certezas ya que no existen antecedentes a los que recurrir para su desarrollo ni los datos de los que se disponen, en cuanto a número de fallecidos, contagios y test realizados pueden considerarse reales.

    Según se indica por el Gobierno, únicamente se han tenido en cuenta las medidas de contención presentadas por la UE en línea con las recomendaciones de la OMS.

  2. Dicho plan no es homogéneo, y se irá acomodando a cada provincia o unidad territorial en función de cómo evolucionen los marcadores objetivos del panel integral (sistema sanitario; situación epidemiológica de la zona; medidas de protección colectiva; datos de movilidad y económicos).
  3. Para que exista una evolución positiva en cada una de las fases y se contenga tanto el número de contagios como de fallecidos, debería reforzarse el sistema sanitario, realizar pruebas de test masivos a la población y reforzar las medidas preventivas tanto para los trabajadores como para el conjunto de la ciudadanía.

FASES DE TRANSICIÓN A UNA NUEVA NORMALIDAD QUE AFECTAN A LA ACTIVIDAD LABORAL DE LAS AAPP Y LA EMPRESA PRIVADA