CSIF reclama que se triplique el número de terapeutas ocupacionales en los centros sanitarios de la provincia
27 de Octubre de 2021
  • Hay poblaciones que no tienen acceso a este servicio, esencial para el desempeño de las actividades de la vida diaria de personas que han visto afectada alguna de sus funciones corporales por un problema de salud
  • Actualmente, la provincia cuenta con solo 17 profesionales de esta categoría en los distintos dispositivos sanitarios

Cádiz, 27 octubre de 2021

Con motivo del Día Mundial de la Terapia Ocupacional, el sector de Sanidad de CSIF Cádiz alerta de la grave falta de profesionales de esta categoría para garantizar un servicio adecuado a la población que lo requiere. CSIF recuerda que la labor de los terapeutas ocupacionales es, además de desconocida, esencial para el facilitar y reestructurar el desempeño de las actividades de la vida diaria de personas que han visto afectada alguna de sus funciones corporales por un problema de salud.

En la provincia hay actualmente 17 profesionales de esta categoría en los diferentes centros sanitarios de la provincia de Cádiz, habiendo zonas que apenas tienen acceso a este servicio. De hecho, solo hay dos terapeutas ocupacionales en los equipos móviles de rehabilitación y fisioterapia (apoyo a domicilio); uno para Cádiz y San Fernando, y otro para Jerez de la Frontera. El resto de la población de la provincia no tiene acceso a este servicio y por lo tanto se vulnera el Decreto de apoyo a las Familias Andaluzas, que trata de cubrir las necesidades de la población en materia sanitaria, especialmente de su cobertura en zonas rurales, y evitar las desigualdades. Del mismo modo, en todo el Campo de Gibraltar solo hay una terapeuta ocupacional, adscrita al servicio de la Unidad de Salud Mental Infantil (el resto de unidades, tanto de rehabilitación física como de salud mental están sin estos profesionales).

Así, aprovechando la reivindicación de este Día Mundial de la Terapia Ocupacional, CSIF exige se refuerce la figura del terapeuta ocupacional en la sanidad pública andaluza y fundamentalmente en la Atención Primaria, “reclamando el reconocimiento de la labor de este colectivo a nivel profesional tanto por parte de la Administración, como por la sociedad en general”.

En concreto, la terapia ocupacional constituye una profesión socio sanitaria que, a través de la valoración de las capacidades y problemas físicos, psíquicos y sociales del individuo, pretende capacitarle para alcanzar el mayor grado posible de independencia en su vida diaria, contribuyendo a la recuperación de su problema de salud y facilitando la adaptación a su discapacidad.

Desde CSIF se subraya “la importancia de estos profesionales para la autonomía y el desempeño de las actividades de la vida diaria de personas que han visto afectada alguna de sus funciones por un problema de salud”. En este sentido, el sindicato lamenta que la sanidad pública andaluza cuente con “una cifra exigua” de estos profesionales y ha resaltado que “debe ser la Atención Primaria, como puerta de entrada a la red de recursos de salud, donde se desarrollen los programas de terapia ocupacional, cuyo objetivo es la promoción de la autonomía personal y la prevención de riesgos que puedan incidir negativamente en la vida cotidiana de las personas, ayudándolas a mantenerlas en su entorno habitual con un buen grado de autonomía y calidad de vida”, explican desde CSIF.

Según los datos que maneja el sindicato, con más de un millón de habitantes en toda la provincia, CSIF calcula que se necesitarían en el próximo año el aumento de hasta 50 profesionales (es decir, triplicar el actual número), para cubrir las necesidades de toda la población. “Esto da una idea de cuál es la apuesta de la Administración sanitaria andaluza por estos necesarios profesionales”, ha espetado el dirigente sindical.

El presidente de CSIF Sanidad Andalucía ha querido enviar un mensaje de apoyo y consideración hacia los profesionales de terapia ocupacional, una disciplina que en primera instancia dirige sus actuaciones a mejorar las capacidades físicas, funcionales, cognitivas y de comunicación de la persona afectada; así como a adaptar el entorno a las capacidades de la personas, en una segunda fase; y también, en tercer lugar, a intervenir en relación a los familiares y cuidadores, dotándolos de conocimientos y técnicas para el manejo del paciente.

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