CSIF denuncia coacciones a quienes querían acudir a su puesto de trabajo
30 de Marzo de 2012

El seguimiento del paro en la Administración Pública ha sido testimonial, a pesar de incidencias puntuales
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha denunciado las coacciones, violentas en varias ocasiones, que han sufrido muchos trabajadores en las puertas de sus centros de trabajo a la hora de incorporarse a su puesto, vulnerándose así el derecho al trabajo de quienes no deseaban secundar esta huelga de marcado carácter político.
Para CSIF, el cierre de fábricas, grandes establecimientos y del resto de negocios se ha debido más a la imposibilidad de acceder al puesto de trabajo que a un verdadero seguimiento del paro. Por otro lado, CSIF subraya el escaso seguimiento en las administraciones públicas, pues, a mediodía del hoy 29 de marzo, el porcentaje no alcanzaba el 15 por ciento, según los datos en poder de esta central sindical.
CSIF ha lamentado los incidentes producidos en algunas oficinas de organismos públicos, que han amanecido con silicona y candados en sus puertas (caso, por ejemplo, de la sede de la extinta Agencia Andaluza del Agua, o el hospital de Jerez), por lo que han tenido que abrir más tarde de lo normal. En colegios e institutos públicos de la provincia, la asistencia del personal docente ha sido masiva, dejando el seguimiento de la huelga en torno al 10 por ciento.
Para la Central Sindical, resulta cuanto menos curioso que las administraciones hayan facilitado, e incluso incitado, a que los empleados pidieran para hoy un día de asuntos propios o de vacaciones, cuando en anteriores convocatorias de huelga general nunca se había permitido por considerarse que podrían manipular los datos de seguimiento.
A nivel de empresas privadas, CSIF ha denunciado las amenazas y coacciones que han recibido trabajadores, como en el caso de Navantia-San Fernando a las puertas de la planta, por parte de los piquetes. A pesar de la presencia de una dotación policial, los trabajadores no han podido entrar y tuvieron que marcharse a casa, una vez puesto en conocimiento de la empresa su rechazo a la huelga y su voluntad de trabajar.