8M Jessica Fessenden: “Para trabajar en enfermería hace falta empatía y vocación”
Jessica Fessenden, zaragozana de 40 años, madre de dos hijas. Enfermera con plaza en Muniesa. Actualmente, responsable de Igualdad de CSIF Zaragoza.
07 de Marzo de 2021
  • ¿La enfermería es una profesión muy vocacional?

Siempre me ha gustado la rama sanitaria. Dudé entre estudiar las carreras de Medicina, Química o Enfermería. Finalmente estudié Enfermería en la Universidad de Zaragoza. No es una carrera difícil, pero las prácticas son duras porque te muestran la realidad . Yo en 1º hice prácticas en Oncología en San Juan de Dios, con 18 años. Cuando terminé la carrera, enseguida empecé a trabajar los fines de semana como enfermera de refuerzo en el centro de salud de La Bombarda y en el de Universitas. Después aprobé la oposición como enfermera de atención continuada. Y en octubre de 2013 me incorporé a mi plaza, en Muniesa (Teruel).

  • ¿Cómo es tu trabajo de enfermera de atención continuada en el medio rural?

Los equipos de atención continuada prestamos la atención fuera de la jornada ordinaria: tardes, fines de semana y festivos. Yo trabajaba desde el viernes a mediodía hasta el lunes a las 8.00, en fines de semana alternos, y alguna guardia entre semana. Dormimos en el centro de salud. Este horario me permite conciliar mejor para estar entre semana con mis hijas en Zaragoza. Muniesa es una zona tranquila, salvo en verano, que se triplica la población. Llevamos doce pueblos de alrededor.

  • ¿Es muy diferente trabajar en un pueblo a hacerlo en un centro de salud urbano?

Es muy diferente. A mí me encanta la atención rural. En la ciudad trabajamos con mucha más presión, una cita tras otra, sin poder dedicar mucho tiempo a cada paciente. Es muy estresante, más impersonal. En un pueblo, el ritmo es diferente y el trato con los pacientes también. Hay más respeto a los sanitarios, los pacientes son muy agradecidos. Como tenemos menos carga asistencial, tenemos más tiempo para atenderlos, para hablar. También para hacer proyectos. Con una compañera médica montamos un proyecto de deshabituación tabáquica. También organizamos paseos saludables con los vecinos, fuera de nuestro horario de trabajo. Aprovechábamos los paseos para hablar con ellos, ayuda a crear comunidad.

  • Enfermería es un sector claramente feminizado, ¿por qué crees que es así?

Desde sus inicios, con Florence Nightingale, a quien se considera precursora de la enfermería profesional moderna en el siglo XIX, la profesión de enfermería ha estado muy vinculada a las mujeres. Ella fomentó el autocuidado, la importancia del lavado de manos, de la higiene, de la ventilación, temas que ahora siguen muy vigentes. En los últimos años empieza a haber más enfermeros hombres, pero aún costará cambiar el rol de que los cuidados son cosa de mujeres.

  • ¿Qué características creen que son importantes para cualquier persona que se quiera dedicar a la enfermería?

La empatía y la vocación. La empatía hasta un límite, porque no es bueno llevarse el trabajo y las preocupaciones a casa. Y es un trabajo muy vocacional, te tiene que gustar, porque vas a ver casos duros y difíciles. Yo soy tranquila y mantengo la serenidad en situaciones complicadas. Solo recuerdo un día muy difícil porque atendimos a un chico de dos años que se cayó por un balcón en Muniesa. Lo atendimos en urgencias y lo llevamos en ambulancia al encuentro de la UVI móvil. El chico se recuperó bien.

  • ¿Cómo has vivido este año de pandemia?

El 1 de marzo empezaba como liberada sindical en CSIF en Zaragoza. Pero cuando llegó la pandemia, nos llamaron a los liberados sindicales para echar una mano. Estuve dos semanas atendiendo por teléfono en el 061. Después volví a mi centro de salud de Muniesa. Hicimos un equipo entre médicos y enfermeros para sacar todo el trabajo adelante. Los primeros días los viví con mucho miedo. Al principio no sabíamos nada del virus. Me hacía mi propia bata en casa con bolsas de basura para ir cambiándomela después de cada paciente. En junio me incorporé a trabajar en CSIF en la secretaría de Prevención de Riesgos Laborales y, desde septiembre, como responsable de Igualdad de CSIF Zaragoza.

  • ¿Cómo vives tu trabajo sindical y tu responsabilidad en temas de igualdad?

El trabajo sindical me gusta, me lo tomo como un reto profesional. Hay mucho por hacer, no paras. Es una actividad intensa de organizar, hacer escritos, visitas a los centros, atender a los compañeros, resolver dudas… Y en materia de igualdad tenemos que seguir denunciando y reivindicando. Recientemente para el Día de la Igualdad Salarial denunciábamos que el covid ha aumentado la brecha salarial en Aragón. Las mujeres sufren más el paro, los contratos temporales y las jornadas parciales por cuidado de hijos.

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