CSIF reclama la contratación de personal sanitario en la cárcel de Zuera, al límite por la crisis del COVID
De un equipo de 33 profesionales sanitarios (médicos, enfermeras, TCAE y farmacéutica) solo hay 18 trabajando. Este verano viven una situación límite, agravada por la sobrecarga de trabajo por el COVID. Hay momentos con una única enfermera para atender a 1.300 internos.
30 de Julio de 2020

Zaragoza. (30/07/2020).- La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) reclama urgentemente la contratación de personal sanitario en la cárcel de Zuera, al límite por las carencias de personal, las bajas sin cubrir, las vacaciones y la sobrecarga de trabajo por la crisis del COVID. La prisión, con 1.300 internos, tiene una plantilla de 33 profesionales sanitarios pero solo hay 18 trabajando.

Ahora en la prisión de Zuera solo hay 3 médicos de 8 que debería haber; 8 enfermeras de 12; y 4 técnicas en cuidados auxiliares de enfermería (TCAE) de 10. A esto hay que sumarle una farmacéutica, un supervisor de enfermería y un subdirector médico. “Con varios de los profesionales de baja y plazas vacantes sin cubrir, el personal sanitario de Zuera se enfrenta a la crisis sanitaria del COVID con plantillas envejecidas y mermadas, sustentándose principalmente en el equipo de enfermeras de la prisión para sacar adelante el trabajo sanitario”, afirma Silvia Moriche, responsable de Prisiones de CSIF Aragón.

CSIF ha denunciado este verano varias veces los riesgos de rebrotes en las cárceles y las deficiencias en los protocolos. En Zuera, del 1 al 11 de julio, 83 reclusos estuvieron aislados tras un positivo de un interno. Ahora se mantiene un módulo en cuarentena preventiva, con unas 50-60 personas que requieren controles específicos, toma de temperatura y reparto de medicación celda a celda. Además, el personal sanitario de la cárcel se encarga de hacer PCR a todos los internos que salen a intervenciones al hospital y a otras entidades (como Proyecto Hombre), así como a todos los que presentan síntomas.

Ante la escasez de TCAE y médicos, son las enfermeras las que preparan, dispensan y renuevan la medicación de los 1.300 internos. En guardias de 24 horas se enfrentan solas a urgencias vitales, autolesiones, descompensaciones psiquiátricas, sobredosis y demás situaciones críticas estando el médico de guardia localizada a 50 kilómetros del centro. En ausencia de la farmacéutica también asumen el control de la farmacia. Todo esto sin que por parte de la dirección General de Instituciones Penitenciarias se subsane la situación.

Los 3 médicos, sin relevo generacional, sufren la carga de trabajo de los profesionales ausentes. Además, los tres tienen más de 60 años, por lo que son personal de riesgo ante el COVID. El centro penitenciario de Zuera es una cárcel de referencia en el panorama penitenciario español en la que se reciben pacientes sanitariamente muy complicados. Ante la imposibilidad de realizar un seguimiento de los pacientes crónicos y realizar consultas programadas, solo se hace medicina de urgencia. El problema de las TCAE es endémico, ya que desde hace años se arrastra su déficit: hay cuatro plazas vacantes y dos personas de baja sin cubrir.

En CSIF hemos denunciando en multitud de ocasiones la falta de personal sanitario en las cárceles de Aragón y la Administración sigue sin hacer nada, con el gran perjuicio que les está causando a los trabajadores tanto de conciliación laboral y familiar como de estrés laboral. El 17 de julio solicitamos a la directora de la cárcel de Zuera refuerzos para el personal sanitario, pero no hemos tenido ninguna respuesta.