Carteros que llevan la compra, mascarillas y los deberes a los pueblos en tiempos de coronavirus
CSIF aplaude el trabajo de los carteros rurales siempre y especialmente estos días. Desarrollan una gran labor social que va más allá de su trabajo estricto
13 de Abril de 2020

Zaragoza. (13/04/2020).- La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) aplaude el esfuerzo y la entrega que están realizando los trabajadores de Correos, uno de los sectores con más contagiados por el coronavirus. En concreto los carteros rurales desarrollan una gran labor social que va más allá de su trabajo estricto. En la provincia de Zaragoza, unos 140 carteros recorren el territorio cada día. Prestan un servicio público y ayudan a vertebrar el medio rural.

Un ejemplo es Ana Cristina Guajardo, cartera en la zona de Alhama de Aragón. "Llevo unas semanas de mucho estrés y mucho trabajo, porque me ha tocado asumir más pueblos por la baja de algunos compañeros. Pero a la vez estoy muy contenta con mi trabajo y con la gente tan maravillosa que hay en los pueblos. Esta situación nos está demostrando la parte más bonita de la solidaridad entre vecinos y pueblos", reflexiona.

Ana Cristina trabaja de lunes a viernes llevando cartas, paquetes y más cosas a 14 pueblos de la provincia de Zaragoza: Alhama, Jaraba, Ibdes, Abanto, Embid de Ariza, Bubierca, Contamina, Campillo, Calmarza, Cubel, Llumes... Cada día recorre entre 120 y 130 kilómetros. Va con mascarilla y guantes desde el principio del estado de alarma (primero, con materiales suyos, y luego ya con los que le proporcionó Correos).

"Son pueblos en los que vive mucha gente mayor, muchos no tienen ni una tienda. Me hacen encargos, yo compro por la tarde al salir de trabajar y les llevo cosas al día siguiente: leche, jabón, papel higiénico, sémola... Me regalan huevos de gallina y chorizos caseros. Los alcaldes y muchos vecinos tienen mi móvil. Cuando llego a los pueblos, me están esperando en la puerta de su casa o estos días me aplauden desde las ventanas. Una niña que vive en Jarabe me hace dibujos para que le lleve a su abuela, que vive en Calmarza. También llevo los deberes del cole. Muchas familias no tienen internet. Los profesores preparan las tareas escolares y yo los reparto dos días a la semana. En algunos pueblos hay gente cosiendo mascarillas en sus casas. Y me las dan a mí para que las mande a residencias de Calatayud, otros pueblos de Zaragoza y otras provincias", cuenta algunas de sus labores diarias. Ana Cristina, de 49 años, lleva tres trabajando de manera intermitente en Correos. No tiene plaza fija y está a la espera de sacarse la oposición. Tiene casa en Calatayud aunque durante el coronavirus la familia se ha trasladado a vivir a Ibdes. "Estoy muy orgullosa de mi trabajo", asegura.

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