CSIF apuesta por la innovación, pero sin imposiciones ni prohibiciones de formatos clásicos
Estamos a favor de la innovación en los centros escolares, pero en contra de las imposiciones y de la prohibición total de los libros de papel. Y, por supuesto, bajo ningún concepto las familias deben asumir el coste de dichos programas y menos de forma obligatoria
01 de Octubre de 2019

Fuente: Heraldo de aragon

Un profesor de Matemáticas reparte 120 libros en sus clases ante la imposición de tabletas

De la Cueva está en contra de que se obligue a enseñar solo con medios digitales y se prohíban los textos en papel.

ACTUALIZADA 1/10/2019 A LAS 09:46

S. Campo

Un profesor de matemáticas de 2º de ESO de un instituto zaragozano, Fernando de la Cueva, con 31 años de experiencia, ha reabierto un debate sobre la conveniencia de compatibilizar en las aulas los libros de texto y las tabletas o apostar por una digitalización total de la enseñanza.

Comenzó el curso en el IES Clara Campoamor (antiguo Parque Goya) repartiendo entre los alumnos de sus cuatro clases 120 libros de Matemáticas de Anaya de la edición de 2008 como gesto de insumisión ante la decisión del claustro de profesores de sustituir desde este año los libros de papel por electrónicos en todas las asignaturas. Los recopiló gracias a profesores de otros sitios y familias. Ejerce desde hace años en este instituto y siempre ha querido desligar su personal rebelión del nombre del centro.

La resolución del claustro, legal y acorde a la norma, no quita para que se hagan actividades en papel como cuadernos de clase, pequeños dosieres o lecturas.

"Vaya por delante que soy un defensor de que cada profesor trabaje con los medios que estima más oportunos. Me revuelvo ante las prohibiciones y las imposiciones. Trabajo siempre combinando los medios analógicos y digitales. Pero soy yo el que decide cuándo y cómo se han de emplear", deja claro este profesional para evitar malentendidos. Recuerda que fue "pionero" en el empleo de medios informáticos desde su primer año en las aulas, en 1988.

Defiende que los libros de texto son una herramienta muy buena para Matemáticas porque se puede "subrayar, anotar y modificar con facilidad por escrito" y no hace falta estar conectado permanentemente. Añade que el profesor en el aula no puede controlar qué uso está haciendo cada alumno del dispositivo y que tener que disponer en casa de conexión a internet puede ser una exigencia "socialmente discriminatoria" y más tratándose de un centro público. El coste de la tableta, en este caso una Chrome book, se acerca a los 400 euros, incluidas las licencias digitales.

Este lunes, la mayoría de los alumnos de 2º de ESO aún no habían recibido sus dispositivos. De la Cueva envió como tarea digital a los estudiantes que buscaran un programa o aplicación, una app o un sitio en internet que calcule todos los divisores de un número natural cualquiera. Como actividad voluntaria para el fin de semana les ha propuesto ver un documental sobre el número uno.

El sindicato CSIF criticó este lunes que este instituto prohíba los libros de papel y obligue a las familias a comprar las tabletas. "Estamos a favor de la innovación en los centros escolares, pero en contra de las imposiciones y de la prohibición total de los libros de papel. Y, por supuesto, bajo ningún concepto las familias deben asumir el coste de dichos programas y menos de forma obligatoria", lamentó Mónica de Cristóbal, representante de Educación de CSIF Aragón.

De Cristóbal llamó a la Administración a escuchar los argumentos de este profesor y reflexionar sobre "cómo se están aplicando algunos programas de innovación".

En esta misma línea, desde CGT apuntaron que hay que "apostar por las TIC en su justa medida" y encontrar un "equilibrio adecuado" entre la digitalización y el papel, que puede proporcionarlo "la práctica docente del día a día, el tipo de alumnado y su edad".