Nuestra delegada, Ana Inigo, presidenta de la junta de personal docente, en Heraldo de Aragón
"Organizar un instituto desde el confinamiento es complicado, pero todos nos estamos volcando", explica Ana, profesora de Inglés y jefa de estudios del IES Goya de Zaragoza.
04 de Mayo de 2020

De un día para otro, todo el mundo se ha paralizado por la pandemia de COVID-19 y ha cambiado la manera de trabajar, de relacionarnos, de vivir. Los docentes representan un gran ejemplo de cómo adaptarse en un tiempo récord a una situación nueva para seguir trabajando y enseñando a sus alumnos. Lo cuenta Ana Ínigo, profesora de Inglés, jefa de estudios del IES Goya de Zaragoza, presidenta de la Junta de Personal docente no universitaria de la provincia de Zaragoza y delegada de CSIF.

"Organizar un instituto y dar clases confinados desde casa es complicado, pero todos nos estamos volcando", asegura. "No estábamos preparados para esto. No nos podíamos imaginar que estaríamos semanas sin salir de casa y dando clases online. Los primeros días fueron los más complicados: los alumnos estaban nerviosos, los profesores nos teníamos que organizar, pero ahora está funcionando muy bien. Está siendo un aprendizaje para todos, profesorado, alumnado y familias. El equipo directivo y los profesores hacemos muchas reuniones de coordinación por videollamada. Los tutores están en contacto permanente con las familias y muy pendientes de los alumnos. Yo doy clases virtuales y utilizo mucho Google Classroom y otras aplicaciones. Todos nos estamos volcando. Trabajamos mucho, incluso más que antes del coronavirus. Queremos que nuestros alumnos sigan aprendiendo", explica.

El instituto Goya es un centro muy grande, con 1.100 alumnos de ESO y Bachillerato, diurno y nocturno. También ofrece el programa de aulas de tecnificación deportiva, que ahora se ha visto muy afectado por la situación. "Estos días estamos releyendo las instrucciones del tercer trimestre que publicó el Departamento de Educación y estamos haciendo reuniones para ver cómo las aplicamos. Hay algunas cuestiones que están muy abiertas y no son claras. Queremos apoyar a los alumnos y beneficiarles todos lo que podamos. Aunque pasar de curso con suspensos no siempre es beneficioso para ellos. Estudiaremos muy bien cada caso. También hay cuestiones que no se han contemplado, como por ejemplo el cambio de modalidad en Bachillerato", afirma Ana Ínigo.

Ana tiene muchas ganas de poder ver a sus alumnos y compañeros en persona, aunque no sabe cómo ni cuándo volverá al centro. El Plan de desescalada del Gobierno contempla que en la fase 1 se abran los centros escolares para desinfección y tareas administrativas. En la fase 2 (a finales de mayo, según las previsiones), algunos alumnos podrían volver a clase: los de 4º de la ESO, 2º de Bachillerato, los menores de 6 años cuyos padres no puedan teletrabajar y estudiantes especialmente vulnerables de Primaria.

Ana está pasando el confinamiento en su casa de Zaragoza, con su marido y sus dos hijas, de 18 y 22 años. Personalmente, lo que más echa de menos es poder ver a sus familiares que viven fuera (en Madrid, Valencia y Alicante). "Los sábados hacemos videollamada y tomamos el vermú juntos, así nos vemos". "En verano nos gustaría ir a la playa, pero ahora es secundario y nos parece que queda muy lejos", añade.

El testimonio de Ana Ínigo se recoge en un artículo del Heraldo de Aragón "Historias de la pandemia", publicado este lunes 4 de mayo:

https://www.heraldo.es/noticias/aragon/2020/05/04/historias-de-la-pandemia-1372926.html