CSI·F reivindica unas oposiciones docentes más justas
Se prevé que más del 70% de los opositores a maestros en Aragón no han superado la primera prueba.
07 de Julio de 2016

Apariciones en los medios:

Zaragoza (6/7/2016).- CSI·F, sindicato mayoritario de la educación pública aragonesa, exige una mejora y actualización de las oposiciones docentes que dote de mayor objetividad y justicia al proceso. Considera que el actual Real Decreto 276/2007 para el acceso a la función pública docente ha quedado obsoleto, puesto que brilla por su subjetividad y no cumple el objetivo de seleccionar a los docentes mejor preparados.

Dentro de la oposición, con carácter eliminatorio, existen dos grandes pruebas: una primera de conocimientos y una segunda de aptitud pedagógica. CSI·F lamenta que no exista ni siquiera un temario común para todos los opositores, que actualmente tienen que elaborar y personalizar ellos mismos partiendo tan sólo de unos epígrafes, también obsoletos, de los años 1992 y 1993. De tal manera que cada tema puede ser distinto dependiendo de quién lo elabore, algo que raya lo legal dentro de un proceso público de oposición.

Para más “inri”, la convocatoria aragonesa elaborada por el Departamento de Educación, establece dos partes dentro de la primera prueba: una práctica y el desarrollo de un tema. A la dificultad manifiesta del tema, que es común en todas las comunidades autónomas, en Aragón se suma la dificultad y subjetividad de unas preguntas cortas y casos prácticos, de los cuales tampoco existe temario alguno, por lo que las posibilidades son infinitas.

CSI·F denuncia que las preguntas cortas y los casos prácticos tengan diferente escala de dificultad según la especialidad, diferentes criterios de evaluación y calificación, que además son desconocidos por los opositores, y los tribunales no han tenido tiempo para verificar que pudieran llevarse a cabo con éxito en el tiempo establecido para su desarrollo. Así las cosas, no resulta extraño que la previsión de suspendidos en la primera prueba de las oposiciones al Cuerpo de Maestros en curso supere el 70%.

Por todo ello, CSI·F considera que la primera prueba, con carácter eliminatorio, debiera ser una prueba más objetiva, tipo test, en la que los opositores dispusiesen de un mismo temario según la especialidad y en la que un ordenador fuese el que elaborase, corrigiese y evaluase la prueba, decidiendo matemáticamente quién pasa o no a la siguiente prueba de aptitud pedagógica. De esta manera, el proceso sería más justo y objetivo para tribunales y opositores, quedando eliminadas las posibilidades de azar o de parcialidad.

Finalmente, el sindicato exige que el proceso de oposición dure lo que tenga que durar. El tiempo no puede ser un criterio para establecer la exigencia de las pruebas y mucho menos para eliminar a opositores que, ante unos criterios de calificación objetivos, merezcan ser aprobados. Si es necesario que la oposición comience antes o termine después, que así sea, pero ante todo el proceso de oposición docente tiene que garantizar los principios de igualdad, mérito, capacidad y publicidad.