LA INGRATITUD DEL GOBIERNO DE ARAGÓN
CSIF denuncia que hoy la Diputación General de Aragón ha entregado a los representantes sindicales del Sector de Administración General una propuesta de compensación por los servicios extraordinarios prestados en la crisis sanitaria provocada por el COVID-19 insuficiente y cicatera, incapaz de mostrar un gesto de reconocimiento a los empleados públicos que han prestado servicios esenciales durante la misma.
15 de Junio de 2020

Hoy, la DGA nos ha sorprendido planteando una propuesta pobre, escasa y rácana. No se trata de abonar a cada cuál lo que haya trabajado, que también, sino que, como creo que CSIF y el resto de organizaciones sindicales presentes en la Mesa Sectorial habríamos querido y ese espíritu pensamos que tenía la negociación que hoy ha finalizado, de un gesto de agradecimiento en atención a la profesionalidad, entrega y vocación de servicio público a personas que cuando la inmensa mayoría de la población estaba en su casa, acatando las medidas de seguridad decretadas por el Gobierno, estaban trabajando para atender a colectivos que lo necesitaban, desde los internos en residencias de la tercera edad hasta aquellos que se habían visto afectados por un ERTE en su empresa.

Se trataba, entendimos, de expresar que la DGA, además de abonar religiosamente las retribuciones que habían generado, les agradecía los muchos y buenos servicios prestados a los que han hecho muchas más horas de trabajo (en algunos casos hasta un centenar en un mes) de las establecidas por su jornada laboral, en otros a aquellos que voluntariamente han asumido funciones muy distintas de las de sus puestos de origen -caso de los Auxiliares de Educación Especial que pasaron a trabajar en uno de los puntos más focalizados por esta pandemia: las residencias de la tercera edad-.

Los empleados públicos de esta y otras Administraciones con frecuencia hemos estado en el ojo del huracán, hemos sido aquellos a los que se ha mirado cada vez que en este país ha habido un atisbo de crísis, y hemos sido solidarios, con pérdidas retributivas que en algunos casos han superado un acumulado del 25% en una década, con las necesidades del erario público. No había mejor momento que este para demostrar, por lo menos a una parte de estos empleados públicos, que esta comunidad autónoma también sabe apreciar el trabajo de sus empleados públicos, su dedicación y su capacidad para afrontar las peores de las situaciones, aquellas en las que hasta su propia vida se ha puesto en juego, y poner por delante de ella, de sus familias, de su futuro y presente el sostén de la sociedad aragonesa y de los más débiles de la misma: los enfermos, los ancianos y las personas con necesidades especiales, sin olvidarnos de otros servicios especiales que posibilitaron que aún al ralenti nuestra sociedad y su economía siguieran en marcha.

En otras ocasiones desde esta página denunciamos y nos enfrentamos abiertamente a las posturas que defiende la Dirección General de Función Pública y Calidad de los Servicios. En esta ocasión no, el Director General, Esteban del Ruste, ha sido mero portavoz del Gobierno de Aragón, de D. Javier Lambán, el mismo que en su momento no tuvo ninguna prudencia ni rubor en criticar a los represententates de los trabajadores que le exigíamos tan sólo que pusiera las medidas de seguridad necesarias para velar por la seguridad y la salud de los empleados públicos de Aragón, y ahora, olvidándose de que estos trabajadores han demostrado que aún sin medios, sin protecciones ni medidas de seguridad adecuadas, son capaces de anteponer el servicio público a cualquier otro interés, no es capaz de realizar ningún reconocimiento ni gratificación hacia los mismos.

Señor Lambán, no tema, tiene usted la suerte de que los empleados públicos de Aragón son profesionales solidarios y conscientes de la importancia de su papel, ni uno sólo de los trabajadores de esta administración ha relajado su tesón y entrega por muchos reveses que se hayan recibido, y ahora no lo harán tampoco, porque no necesitan ni su gratitud ni recibir incentivos que nunca se les han ofrecido para seguir haciéndolo, aunque sería deseable que hubiera mostrado algún gesto de gratitud real, no necesariamente tendria que ser comprometiendo la Hacienda de Aragón inventándose una paga extraordinaria como han hecho en otras comunidades autónomas en unos momentos de incertidumbre económica como los que vivimos. Pero no le quepa duda de que hay muchas otras formas, muchos otros medios para hacerlo, si repasan nuestras propuestas podrán ver alguno.

Desde CSIF le emplazamos a rectificar, que dicen es tarea de sabios.