El día siguiente en el que derrotas a tu empresa en el Juzgado
Una afiliada de CSIF, que trabaja de técnico financiera en el ICO, nos explica con la sentencia en la mano como ha ganado por dos veces en los Tribunales a la Agencia Financiera del Estado, que en la nómina de julio le ha pagado los más de 20.000 euros que debían, que reconocen su categoría profesional: “Los derechos fundamentales no se negocian”.
26 de Julio de 2017

Fue espectacular en pleno juzgado. “La jueza nos pasó al despacho de la secretaria judicial y le dijo al abogado del Estado, que representaba al ICO (Instituto de Crédito Oficial), que le daba cinco minutos para hablar con su cliente porque ese era un caso claro de vulneración de derechos fundamentales. Sin embargo, ellos decidieron seguir adelante”. Así lo explica Lourdes Peregrino, técnico financiero del ICO y afiliada de CSIF que hoy mismo ha visto reflejada en su nómina del mes de julio “la indemnización” que le correspondía, “en concepto de desarrollo profesional” y que fue la que le llevó a denunciar a su propia empresa en junio de 2016.

“Se trataba de más de 20.000 euros, sí, pero no sólo era el dinero lo que yo reclamaba. También un derecho fundamental, un derecho que me había ganado desde 2003 cuando empecé a trabajar de auxiliar administrativo como temporal en el ICO con contratos de obra entre otros”, explica Lourdes, que en 2009 aprobó la oferta de empleo público como personal laboral fijo y hoy es técnico financiero en el departamento de administración de préstamos. Una categoría que, sin embargo, no se le reconocía en la nómina desde 2014, cuando la CECIR (Comisión Interministerial de Retribuciones) desautorizó el pago de este concepto en su totalidad, “que es lo que realmente da consistencia a nuestro sueldo porque en la banca pública tenemos un salario muy bajo”.

Así que Lourdes nunca dudó en denunciar su caso y en invertir hasta 1.000 euros en abogados. “Es algo que no se puede hacer a la ligera, porque sabes a lo que te expones. Hasta en casa me lo recordaban, ‘ten cuidado, piénsalo bien’. Pero lo sopesé y no lo dudé porque sino peleamos por nuestros derechos fundamentales creo que estamos perdidos. Yo no tengo responsabilidades como los hijos y he tenido una libertad que posiblemente otros compañeros en mi situación no tienen”, agrega Lourdes, con la sentencia del 14 de junio de este año en la mano, “porque el ICO llegó a interponer recurso de suplicación al Tribunal Superior de Justicia”.

Sin embargo, la sentencia volvió a darle la razón a ella y esa razón se refleja, a partir de hoy, en su nómina y en su discurso valiente, sin miedo a fotografiarse o a dar su nombre y apellidos. “Porque esto espero que sea una invitación a la empresa para resolver este problema con el resto de compañeros y que no tengan que gastarse el dinero que me he gastado yo en abogados. Al fin y al cabo, somos como la Agencia Financiera del Estado”, añade Lourdes a la que acaba de felicitar una compañera, cuyo marido también trabaja en el ICO “y entre los dos nos deben 39.000 euros, 17.000 a él y 22.000 a mí”. Pero hoy, viendo el caso de Lourdes, viendo su nómina del mes de julio, se siente un poco más optimista de que todo tiene solución en esta vida.