Cartero: tratado de paz frente al calor
CSIF llega a El Barco de Valdeorras, en Ourense, donde hace mucho calor y Antonio García, un cartero con 27 años de experiencia, explica como es su tratado de paz frente a las temperaturas altas: “Las botellas de agua fresca en los supermercados”.
20 de Julio de 2017

A 325 metros de altitud, en El Barco de Valdeorras (Ourense), Antonio García promete que hace “muchísimo calor y, como cada año llueve menos, las temperaturas son más altas”. Antonio es cartero desde hace 27 años lo que da lugar a una amplia trayectoria. “Antes de obtener mi destino en El Barco, trabajé en La Coruña, en Madrid, en Bembibre…, en fin en demasiados sitios”. Pero ahora, a las nueve de la mañana de un día más, mientras termina de organizar la correspondencia en el carro de reparto, en una mañana en la que el termómetro vuelve a ser una amenaza, explica lo que significa repartir con un factor de riesgo como el calor.

Una radiografía que en su caso “nunca baja de las cuatro horas caminando, porque aquí el correo realmente baja muy poco en verano lo que hace que casi todos los días sean exigentes. Máxime este año en el que están haciendo días de mucho, mucho calor”. A los 55 años, Antonio ya tiene suficiente experiencia. “Pero no hay una estrategia frente al calor o, en todo caso, supongo que cada uno tendrá las suyas. Yo siempre empiezo con una botella de agua que me acompaña en el carro”. Y luego, a medida que avanza la mañana, Antonio entra en algún supermercado, “donde la bebida está fresca”, y le refuerza para terminar la jornada. “Hay momentos duros. Claro que sí, sobre todo porque aquí, en El Barco, nunca estuvimos acostumbrados a tanto calor… Pero afortunadamente uno ya sabe lo que debe hacer, porque al día siguiente puede ser lo mismo. Mi trabajo es el que es”.

“Tengo comprobado que me vienen muy bien las duchas de agua fría en las piernas, alternar el calzado cada dos o, a lo sumo, tres días y descansar el cuerpo, porque a la mañana siguiente voy a volver a tirar del carro otras cuatro horas”, añade Antonio que, en cualquier caso, tampoco dramatiza frente al calor. “Aquí he llegado a repartir con 40 grados, pero me parece más duro esos días del invierno, esas heladas en las que sales a la calle con menos 5 o 6 grados bajo cero. Pero, al final, siempre lo haces”. Quizá porque en 27 años ya encontró el tratado de paz con la calle y con sus dificultades. Así es el paso del tiempo.