La Violencia de Género en las Personas Mayores
10 de Marzo de 2015

Dentro de la violencia de género desde CSI-F queremos hacer especial hincapié en un colectivo que apenas se visibiliza, un colectivo especialmente vulnerable por estar en el umbral de sus vidas, el de la tercera edad. Han normalizado ese maltrato y apenas se dan cuenta de que lo sufren. La vergüenza es un factor muy importante: qué dirán los vecinos, entorno familiar, etc. y es lo que les frena a la hora de poner la denuncia. Además, no quieren ser una carga más para sus hijos, por lo que callan y aguantan. La mayoría dependen económicamente de sus parejas, lo que les crea una incertidumbre mayor sobre cuál será su situación tras la separación o divorcio.

Ciertas personas mayores pueden no ser conscientes de la situación de maltrato que están viviendo. En los casos en los que sí son conscientes, pueden estar interviniendo otros factores como los sentimientos de vergüenza, tristeza e impotencia, que les llevan a ocultar la realidad de su maltrato. Además, estas personas mayores (sobre todo en el caso de las mujeres) consideran que hablando del maltrato sufrido pueden contribuir a dañar la convivencia familiar.

Este “silencio”, más el “afecto familiar” y el “estigma social” que supone reconocer malos tratos en la propia familia, son hechos claves para explicar datos como en los últimos tres años el porcentaje de víctimas mortales por violencia de género en la franja de edad de 64 años en adelante es casi del 25% del total de víctimas.

Mejorar la sensibilización de la sociedad, de los profesionales y de las propias personas mayores respecto a las características, los riesgos y las consecuencias de los malos tratos es una de las medidas más eficientes de prevención y evitarlos. No se puede tratar aquello que se desconoce.

Todo esto agravado por enfermedades propias de la edad como la demencia senil, convierte a estas mujeres en doblemente maltratadas: por su condición de mujer y por ser mayor.

El maltrato a la mujer mayor se clasifica dentro del grupo de problemas interdependientes, ya que no se trata de un problema que se pueda abordar en solitario, sino que requiere una atención multidisciplinar y multisectorial.

Para CSI-Fla intervención debe plantearse desde un punto de vista multidisciplinario y multisectorial, incluyendo servicios sanitarios y sociales (medicina de familia, enfermería, trabajo social), así como otros servicios de apoyo (geriatría, psicología, psiquiatría, abogacía) medios de comunicación, asociaciones y voluntariado en el que pueden incluirse ancianas que han sufrido maltrato que podrán ejercer una laboral de divulgación y concienciación del problema.

Queda mucho por hacer y no nos podemos quedar impasibles ante problemas que aunque difíciles de abordar es necesario erradircar.

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