CSIF pide pistolas eléctricas para que los funcionarios de prisiones se defiendan ante las agresiones
• El sindicato ha registrado una petición formal para poner en marcha esta medida
• Reclama que se endurezca el catálogo de faltas y sanciones disciplinarias
28 de Marzo de 2019

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios, CSIF, ha registrado una petición formal a Instituciones Penitenciarias para solicitar que se dote a los trabajadores con pistolas eléctricas para defenderse ante potenciales agresiones y, también, para que se endurezcan las faltas y sanciones disciplinarias a los reclusos.


De hecho, tal y como apunta el sindicato, estas situaciones se están produciendo en un contexto de escasez de la plantilla, falta de medios y carencia de formación en Seguridad. Sin embargo, y aunque el Gobierno tiene previsto aprobar la oferta de empleo público para 2019 en la Administración General del Estado, para CSIF es totalmente insuficiente ya que, según los datos adelantados, apenas sirve para cubrir jubilaciones y mantiene los niveles endémicos de destrucción de empleo.
Es por ello que, desde el sindicato, señalan la necesidad de actualizar el catálogo de medios coercitivos, habida cuenta de que los trabajadores penitenciarios desarrollan su función con un colectivo en el que predominan los comportamientos agresivos y antisociales, trastornos mentales y conductas adictivas. En esta línea, CSIF reclama un medio defensivo eléctrico que permita incapacitar a un sujeto que dé muestras de agresividad o violencia inusual y una feroz resistencia frente a la actuación del trabajador, pudiendo derivar en previsibles y serias lesiones.
Asimismo, el sindicato insiste en la necesidad de considerar a los funcionarios de prisiones como agentes de la autoridad para reforzar su seguridad y una mejora del Protocolo de Agresiones, que incorpore acciones preventivas y adecuadas y un incremento en el presupuesto para reforzar las actuales medidas de protección de trabajadores.
Con todo, el sindicato recuerda que, recientemente, se han producido varias agresiones a funcionarios, una de ellos en Piccassent, Valencia, donde un interno propinó una patada a un trabajador, quien además, anteriormente, había roto dos dedos a otro funcionario y en uno de sus permisos intentó introducir sustancias estupefacientes, un teléfono móvil, dos cuchillas en la boca y se mostró bastante agresivo durante el cacheo. Otro de los altercados tuvo lugar en Soto del Real, Madrid, cuando otro funcionario recibió varios pinchazos en la espalda y en el cuello con un arma de fabricación casera.