Reflexiones de dos vigilantes de seguridad y delegados de CSI·F sobre su sector y la huelga en El Prat
Por José Maria Adeva Leal, delegado sindical CSI•F Prosegur Valencia, y José Luis Sáez López, secretario general de la sección sindical CSI•F Prosegur Valencia
17 de Agosto de 2017

Desde mi cama vuelvo a la realidad. Abandonando el mundo de Morfeo, me veo obligado a afrontar la cruda realidad. Son las 4:00 de la mañana de un día cualquiera. Da lo mismo si es lunes o domingo, mi trabajo no tiene distinción. Mi compañero espera mi llegada después de una noche dura de trabajo, mientras la sociedad, ajena a ello, duerme y descansa plácidamente sabiendo que hay gente que velamos por su seguridad.

Trabajamos cuando todos descansan, duermen o se divierten, arriesgando nuestra integridad física cuando ello lo requiere para salvaguardar a las personas y los bienes a nuestro cargo, sin miedo, sin vacilación. Trabajamos donde muchos no lo harían, no somos reconocidos ni bien vistos hasta que se nos necesita, mientras tanto somos "Seguratas...”.

Cuando ello ocurre, atendemos nuestro trabajo sin importarnos lo oído. Estamos por encima de eso porque somos grandes profesionales en lo nuestro, con alta formación y calificación para ello, aunque eso la gente lo desconozca. Se nos exigen requisitos que no hay en otros sectores, para realizar tan honroso trabajo por el bien de la seguridad ciudadana.

No, no soy policía, no soy guardia civil, soy Vigilante de Seguridad. Cada día me dispongo a realizar turno de 8, 10, 12 horas para ello. El país, azotado por la dura crisis, donde los salarios se fueron al denominado mileurismo. Miro mi nomina a fin de mes y me encuentro con un gran hastío. Mi salario base solo alcanza los 907€ brutos. Es cuando me embargan las preguntas, ¿cómo hemos llegado este sector a no ser ya ni mileurista?, ¿cómo es posible que en 20 años de profesión gane ahora lo mismo que entonces?.

Pero la vida diaria me vuelve a llevar a la realidad vivida en este sector durante años. Las empresas de seguridad, amparadas en leyes laborales y reformas de las mismas, así como aprovechamiento de los largos años de crisis en el país, han dinamitado nuestros derechos, nuestro poder adquisitivo nuestras nóminas, y por qué no decirlo, también nuestra moral profesional, humana y personal.

Durante años y bajo firmas de convenios con el consentimiento de los sindicatos mayoritarios del sector, que no de los trabajadores, nos han reducido todo ello, poco a poco para que no nos diéramos cuenta del lento robo llevado a cabo con el consentimiento de ellos. Mientras, las empresas aumentaban sus largos márgenes de beneficios a costa de nuestros bolsillos. Hemos sido testigos de la creación de empresas denominadas "piratas", que revientan los precios de prestación de nuestro trabajo en el sector haciendo pagar esas rebajas reduciendo costes en las nóminas de sus empleados no pagándonos lo que por Ley se estipula y llegando a pagarnos a los Vigilantes 300€ menos de lo pactado en nuestro convenio.

En la mayoría de casos, en licitaciones de concursos públicos de entidades locales, provinciales, autonómicas o estatales y con el consentimiento de adjudicación a estas empresas "pirata" aun sabiendo estos organismos públicos el robo que nos realiza, viéndonos obligados a legitimar nuestros derechos en los juzgados, pleitos y reclamaciones judiciales que abundan en los juzgados por estos motivos.

Han abocado cada día más a este sector y sus empleados al umbral de la pobreza. Y en los medios de comunicación escucho en ocasiones, ahora mismo por la problemática laboral del aeropuerto del Prat, que no tenemos derecho a declararnos en huelga por afectar al turismo. Incluso he llegado a oír que " secuestramos" a los viajeros impidiendo su libre marcha por nuestras injustas reclamaciones. Pero señores míos, ¡el derecho de huelga es uno de los derechos fundamentales de nuestra Constitución!

Y mientras todo esto ocurre, nosotros tenemos que seguir cumpliendo con nuestro trabajo, y como en El Prat ha sucedido, si nos declaramos con todo nuestro derecho en huelga, el gobierno que hasta ahora es mudo testigo mirando para otra parte en los graves problemas en que nos encontramos, pretende solventarlo por la vía rápida imponiendo un arbitraje que de seguro no favorecerá en nada a los trabajadores y sí a los empleadores, pues para ellos es más importante el IBEX 35 que más de 80000 trabajadores de este país tengamos unas condiciones dignas de trabajo y un salario que garantice nuestras necesidades básicas.

Y yo me pregunto y le preguntaría a la sociedad: ¿no tengo derecho a quejarme, a hacer huelga y reclamar mis derechos?, ¿que harían ustedes en mi situación?. Pues yo lo tengo claro: ojalá hubiera una huelga general de todo el sector, para que de una vez por todos dejen de robar al trabajador para el beneficio de empresarios y gobierno.