CSI·F denuncia que los recortes y la crisis reducen en mil millones las cuentas de Muface en los últimos cinco años
15 de Febrero de 2013

Muface recibe 40.000 nuevos beneficiarios en 2012, hijos de mutualistas que regresan a casa de sus padres por la crisis económica. El presupuesto de Muface se redujo un 17 por ciento el último año. CSI-F reclama un pacto político para garantizar la estabilidad y el futuro del modelo

Las cuentas de Muface se han visto reducidas en más de mil millones de euros a lo largo de los últimos cinco años, entre 2009 y 2013, como consecuencia de la reducción de las aportaciones del Ministerio de Hacienda (16’9% en el último año), la utilización del remanente de tesorería (casi mil millones en los últimos 5 años) y la congelación de las ofertas de empleo público, lo que ha impedido la entrada de nuevos titulares y beneficiarios en el sistema.

Ante esta situación, que puede comprometer a medio plazo el futuro de la mutualidad, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI-F), sindicato más representativo en las Administraciones Públicas, ha organizado la “Jornada Mutualismo Administrativo: Eficiencia de un Modelo”, en colaboración con el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS).

CSI·F critica los recortes en las prestaciones sociales, que por primera vez desde la fundación de las Mutualidades en 1975 se han introducido en el presupuesto de las mutualidades para 2013.

Programas que se suprimen para 2013:
1. Nuevas ayudas adicionales a los servicios y prestaciones económicas del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD).
2. La renovación de las ayudas de las mismas modalidades concedidas en 2012 y en ejercicios anteriores.
3. Ayudas de podología y termalismo social para mayores.
4. Programa de becas de estudio y residencia para mutualista.
5. Programa de ayuda para la adquisición de vivienda propia. (Está vigente el convenio de condiciones con el BBVA). De algo más de 4 millones de € se pasa a 240.000€ lo que supone su desaparición temporal en la práctica.

Programas que se recortan para 2013:
1. El subsidio de jubilación se reduce a la cuarta parte al modificar el coeficiente multiplicador que ha de aplicarse a las retribuciones básicas y establecerse en el 0,5 (antes era 2). El recorte económico supone pasar de más de 15 millones de € en 2011 a una cifra ligeramente inferior a 4 millones €
2. El subsidio por defunción se reduce en su cuantía mínima a casi la mitad. De una cantidad actual de 1500€ pasa a 751€. De algo más de 8 millones de € se pasa justo a la mitad, a algo más de 4 millones de €.
3. Estos dos programas junto a la ayuda para la adquisición de vivienda suponen un recorte de más de 20 millones de €.

CSI·F destaca la gestión impecable de las mutualidades y la excesiva diferencia en relación a la sanidad pública, como muestran los últimos datos contrastados, correspondientes a 2009 y 2010.

Otro de los problemas estructurales detectados reside en los diferentes y disparatados precios de las comunidades autónomas a las aseguradoras cuando recurren a los servicios públicos. A esta situación económica se suma la diferencia entre los índices de siniestralidad entre la media del conjunto de las empresas aseguradoras, respecto al de las compañías que pertenecen al mutualismo administrativo.

Ante esta situación, CSI-F propone:
- Realizar un estudio de viabilidad, con el consenso de todas las partes implicadas.
- Potenciar los recursos destinados a asistencia sanitaria y farmacológica, para favorecer la sostenibilidad de la siniestralidad, con las mismas cotas de calidad en los servicios.
- Promover precios homogéneos en los servicios sanitarios que ofrecen las CC. AA.
- Reducir el diferencial de las aportaciones del Estado entre la sanidad pública y el mutualismo administrativo al 25 por ciento como máximo.
CSI·F destaca que el mutualismo ha mostrado unas virtudes remarcables durante los últimos años, cuenta con una alta aceptación entre el colectivo de funcionarios y es un sistema de examen permanente de calidad y con carácter anual. Por ello, todas las partes implicadas tienen la obligación de aunar esfuerzo para que el modelo perdure de manera estable a lo largo del tiempo. De lo contrario, el agotamiento del modelo tendría funestas consecuencias para el Sistema Nacional de Salud, que vería incrementado en dos millones sus nuevas afiliaciones de manera brusca y repentina. Esta situación sería altamente perjudicial para las arcas públicas, por los mayores costes que tendría que soportar, además de suponer un completo desastre para la planificación sanitaria del país.
15 de febrero de 2013